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Las mujeres continúan siendo las Project Managers de la familia y el hogar, aunque con los años se hayan incorporado a la vida laboral. Ellas trabajan fuera y dentro de casa, pero este último es un trabajo no remunerado, y en ocasiones invisible, (además de no reconocido). La carga mental que supone “ser las que siempre piensan en todo” nos lleva a hablar del tema, para equilibrar la balanza y darle solución.



Herencia de un pasado en el que, tradicionalmente, el hombre trabajaba fuera de casa y la mujer dentro (llevando la crianza de los hijos y el mantenimiento del hogar mientras él traía a casa un sueldo para todos), hoy ella continúa siendo, en muchos hogares, Project Manager del hogar a tiempo completo. ¿El problema? Que con un trabajo fuera de casa, llegar a todo sin ayuda no es viable.

Imitamos lo que vimos en casa
Lo hemos visto en casa durante años, con nuestros padres, y con los padres de nuestros padres: ellas se ocupaban de casi todo, e instaban a sus hijas a ser como ellas: a recoger, a ser previsoras, a tener la casa limpia, a que los niños fueran guapos. Por eso cuando la mujer va creciendo y siendo autónoma, empieza a ocuparse de muchas tareas de forma natural: es experta en detectar necesidades y trabajar para cubrirlas. Además, es perfeccionista. Y esto no se cambia de la noche a la mañana…

Qué es ser Project Manager del hogar
Se trata de un trabajo de “súper gestor” no remunerado, y raramente reconocido, que, con el tiempo acaba siendo una “carga mental” demasiado grande.

La “carga mental” aparece través de todas las tareas del hogar que requieren atención. Es ese trabajo de gestión, organización y planificación de la familia y el hogar a tiempo completo, una labor sin horarios (que no se suele agradecer porque se da por sentada), cuya meta es satisfacer todas las necesidades de cada miembro de la familia.

Y es que un núcleo familiar es como una pequeña empresa llena de exigencias: la compra, los menús, los médicos, las extraescolares, la limpieza, la plancha, la vida social de los críos, los deberes, el cole… Un buen día, la saturación sobrepasa al Project Manager y llega “la sobrecarga”, ese malestar derivado del hecho “de no poderse relajar nunca” porque “todo depende de uno mismo”. ¿Las consecuencias? Fatiga crónica, agotamiento y depresión, entre otras.

Porqué la carga mental recae en las mujeres

  • Por tradición social: hacen lo que han visto hacer en casa a las abuelas, madres, vecinas…
  • Por falta de conciencia: muchas veces asumen ese rol porque no tienen conciencia de que están poniendo en marcha la misma cantidad de procesos y recursos mentales que se ponen para gestionar una empresa, por ejemplo. Sus parejas se desentienden por el mismo motivo: no hay conciencia de que este nivel de carga es idéntico al que se soporta en un puesto de trabajo de un ejecutivo con personas a su cargo.


El cómic de Emma Clit
Emma Clit es una dibujante francesa, autora de un cómic titulado 'Fallait demander' (algo así como "me lo podrías haber pedido"), que en España se ha editado como 'La carga mental'. En este cómic, Emma muestra escenas cotidianas que reflejan cómo a las mujeres les cuesta pasar por alto una cesta de ropa sucia o una nevera sin leche para el desayuno, y cómo a ellos no les sucede igual. "Si le pido a mi pareja que ordene la mesa, hará eso, ordenar la mesa. Y punto", asegura Clit. Ellas enlazan a esa tarea de ordenar la mesa, otras tantas que necesitan atención, porque no pueden dejar de funcionar en modo "tengo que solucionar esto". A ellos no suele pasarles lo mismo, aunque hay veces que se cambian las tornas en la pareja y sucede precisamente al revés: son ellos quienes llevan la carga mental del hogar.

Pero esto no es justo: no es justo esperar que una persona asuma sola la carga mental del hogar, al igual que tampoco lo es que se espere de otra que haga “horas extras” en el trabajo, negando sus necesidades afectivas y familiares, por ejemplo.

Este tipo de estereotipos generan mucha presión, estrés e insatisfacción, tanto en hombres como en mujeres. Las desigualdades vinculadas al género nos afectan a todos y nos interesa a todos resolverlas.

¿Soluciones? La repartición equitativa
El liderazgo doméstico y la carga mental que conlleva, es un trabajo al que no se le ha puesto nunca nombre, por lo que hasta hace poco, resultaba mucho más difícil visibilizar y cuestionar esa carga.

Cuando se forma una familia, la responsabilidad debe repartirse al 50%, ya que el ámbito doméstico es un ámbito como cualquier otro, susceptible de ser gestionado por las personas que lo componen, hombres o mujeres.

Hay mucho trabajo por hacer, de la mano de ambas partes. Aunque haya muchos núcleos familiares que funcionan perfectamente al 50 – 50, hay muchos otros que no lo hacen. Seguramente la gestión necesaria en cada casa sea diferente, y la solución pase por metodologías muy personales; pero la “carga mental” es algo que se debe compartir, porque sin equilibrio, relax y compañerismo en la pareja no hay felicidad.

El tema está en el punto de mira, y estas conversaciones tienen el objetivo de ponerle nombre a un problema que existe y llamar la atención sobre él, únicamente para solucionarlo y ampliar el porcentaje de hogares y parejas felices. Seguimos en próximos capítulos, con la “niebla mental” y cómo borrar la carga mental de las cabezas que la soportan, convirtiéndola en una responsabilidad compartida y saludable. ¿Qué te parece? Esperamos que si te identificas, estos contenidos sirvan para ayudarte, y si en casa todo va bien, tal vez conozcas a alguien a quien puedan venirle bien. ¡Comenta y comparte! Vuelve a la sección de Carga Mental para seguir investigando sobre este fenómeno.

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